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Aquí te ofrecemos una serie de trucos sobre cómo conservar la trufa de la mejor manera, la que compres en el Museo de la Trufa o a cualquier truficultor.

Aquí te ofrecemos una serie de trucos sobre cómo conservar la trufa de la mejor manera, la que compres en el Museo de la Trufa o a cualquier truficultor.

La trufa fresca es un producto perecedero, por lo que lo idóneo es su consumo en fresco, cuanto antes, y así obtener todos los beneficios que contiene. No obstante, si se sabe conservar bien, podemos disfrutar de la trufa negra durante todo el año.

Nociones básicas sobre cómo conservar la trufa negra

  • La trufa negra nunca se debe mantener a temperatura ambiente, pues existe riesgo de oxidación y su pérdida de aroma.
  • La trufa necesita oxígeno para respirar, por eso ha de estar conservada en un bote seco de cristal con un papel secante o arroz para que absorba la humedad. Se debe guardar limpia, quitando la tierra de sus rugosidades con agua fría y un pequeño cepillo de cerdas suaves y secada con papel de cocina. Una vez en el refrigerador se va abriendo cinco minutos al día, de modo que se ventile, porque así no generará otros aromas secundarios y durará incluso hasta dos semanas".
  • Otra forma de conservar la trufa negra y poder disfrutar de ella todo el año, es guardándola en el congelador. Si la envolvemos con papel film transparente y la congelamos, la trufa no pierde sus propiedades y puede aguantar hasta un año. Si se opta por esta manera de conservación es importante asegurarse de que la trufa “no respire”, pues así no pierde su característico aroma. A la hora de consumirla, deberemos retirar sólo la cantidad deseada, evitando que se descongele el resto del producto. Nosotros recomendamos rallarla sobre el plato que estemos cocinando, le dará el toque exclusivo que necesita y el resto del producto seguirá conservándose.
  • Si la trufa tiene daños, quita ese trocito aunque pierdas un poco, para que no se pudra entera.
  • También se conserva bien liofilizada o deshidratada.
  • Desaconsejamos guardarla en recipientes de plástico.

Trucos

  • Distintas formas de elaboración: Los productos trufados pueden elaborarse en casa trufando huevos y confitando aceites, mantequillas o quesos. Un truco es "trufar el aceite y congelarlo en cubitos para ir sacándolo cuando queramos echárselo a una receta".
  • Truco caseros barato y muy muy sabroso: Hay unos huevos en el mercado que se denominan trufados que se pueden replicar muy fácil en casa: "meter la trufa en un tupper de cristal cerrado con huevos, de forma que estos absorban el aroma a través de la cáscara porosa, sabrán a trufa al freírlos o pocharlos. Y mira, doble uso por el mismo precio: "aprovecharás más la trufa si les rayas unas láminas por encima una vez estén templados".
  • La temperatura: cuando añadimos esas láminas de fruta fresca al huevo, a un puré de patatas o de verduras o a unas alubias, hemos de esperar a que estén a menos de 65 grados para que no se pierda el aroma original. Hay que tener en cuenta que cualquier procesado que pase por un cambio de temperatura va a modificar el aroma completamente hacia prescriptores más propios de la seta, y eso es lo que ocurre con los que te venden en el supermercado.

Cocinar

  • Cuando usemos trufa en nuestra cocina es importante recordar que este producto no debe cocerse, y que someter la trufa a temperaturas superiores a 40º anula gran parte de las cualidades culinarias que este hongo nos ofrece. Por ello cocinar con trufa son “palabras mayores”.
  • Aunque la trufa negra es un ingrediente muy apreciado en la alta cocina, no es necesario preparar complicadas elaboraciones. Proponemos disfrutar del aroma y sabor de la trufa negra a través de recetas sencillas y simples. La mejor forma de emplearla será añadirla sobre los alimentos en el último momento.
  • Una opción fácil y suculenta de apreciar la exquisitez de la trufa negra es laminarla en un plato y verter un aceite de oliva virgen de calidad y no demasiado fuerte sobre las láminas de trufa, dejándolo macerar un par de horas para servirlo sobre rebanadas finas de pan. Si utilizamos pan recién tostado la combinación será aún más deliciosa.
  • Otra receta básica y deliciosa consiste simplemente en rallar o laminar abundante trufa sobre unos huevos de gallina o codorniz fritos y ya tenemos el plato listo para servir. Si, además, trufamos los huevos previamente colocándolos en el mismo recipiente donde conservemos la trufa en el frigorífico, conseguiremos un sabor mucho más intenso.
  • En general podemos decir que la trufa negra combina mejor con productos grasos. Entre los alimentos que mejor realzan el sabor de la trufa están arroces, huevos, pasta pero también carnes, ensaladas y postres se pueden enriquecer añadiéndoles este delicioso hongo.
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